Revista del IEEM
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Cómo usamos realmente la IA en 2026

La inteligencia artificial ya no solo escribe, programa o responde preguntas. Cada vez más personas la utilizan para pensar, decidir, organizar su vida e incluso buscar apoyo emocional. Un estudio basado en más de 12 000 casos de uso muestra cómo está cambiando nuestra relación con esta tecnología.

 

Una nueva etapa para la IA

Tres años y medio después de la irrupción de la IA generativa, el cambio más profundo ya no está en la tecnología, sino en la forma en que las personas la incorporan a su vida cotidiana. La tercera edición del estudio AI in the Wild revela que la IA dejó de ser una herramienta para crear textos o imágenes: hoy interviene en la toma de decisiones, el trabajo, las relaciones personales y el bienestar emocional.

 

Pensar menos, delegar más

Uno de los principales hallazgos es el crecimiento del fenómeno conocido como “thinkslop”, la tendencia a delegar procesos mentales en la IA antes incluso de reflexionar por cuenta propia.

Los investigadores advierten cuatro riesgos principales:

  • perder claridad sobre los propios objetivos
  • externalizar el pensamiento
  • reemplazar la escritura por textos generados automáticamente
  • desarrollar una falsa sensación de rigor intelectual

La recomendación es utilizar la IA como un interlocutor crítico que ayude a cuestionar ideas y ampliar perspectivas, no como un sustituto del pensamiento.

 

La IA se instala en el trabajo

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano, tanto de manera visible como “por debajo del radar”. El estudio muestra que 63 de los 100 principales casos de uso están relacionados con el ámbito laboral: desde utilizar la IA como asistente de trabajo o apoyo para la toma de decisiones hasta recibir orientación profesional o ayuda para emprender.

Lo más interesante es que este avance no responde, en la mayoría de los casos, a grandes estrategias corporativas. Son los propios empleados quienes adoptan estas herramientas para trabajar más rápido, reducir costos o mejorar la calidad de sus tareas.

 

Dos tendencias que ganan terreno

Entre las novedades de 2026 sobresalen dos aplicaciones:

  • La primera son los agentes autónomos, sistemas capaces de ejecutar tareas además de responder preguntas. Aunque todavía tienen un alcance limitado, ya permiten automatizar procesos como transcribir notas de voz, organizarlas o convertirlas en documentos, recordatorios o eventos del calendario.
  • La segunda es el vibe coding, una nueva forma de desarrollar software mediante instrucciones en lenguaje natural. La posibilidad de que personas sin conocimientos de programación puedan crear aplicaciones con ayuda de la IA se ha convertido en uno de los fenómenos tecnológicos más relevantes del último año.

 

El auge del uso “por debajo del radar”

Aunque muchas empresas ya ofrecen licencias, capacitación y promueven el uso de herramientas de IA, persisten obstáculos como las políticas internas, las restricciones tecnológicas, los riesgos reputacionales o el temor de que utilizar estas herramientas sea percibido como una forma de hacer trampa o incluso como una amenaza para el empleo.

Como consecuencia, muchos trabajadores utilizan IA de manera discreta para aumentar su productividad sin comunicarlo dentro de la organización.

 

Mucha eficiencia, poca transformación

Por ahora, el mayor impacto de la IA en las empresas está relacionado con la eficiencia. Se utiliza para resumir reuniones, redactar documentos, automatizar tareas administrativas, organizar información o acelerar procesos repetitivos. También aparecen casos en los que impulsa el crecimiento del negocio, especialmente en Marketing y Ventas, gracias a campañas más personalizadas y procesos de optimización continua.

En cambio, los ejemplos de transformación profunda siguen siendo escasos. Si bien algunos emprendedores ya utilizan la IA para crear empresas o rediseñar modelos de negocio, todavía se trata de experiencias puntuales y con resultados difíciles de medir.

 

La IA también escucha

Por segundo año consecutivo, el uso más frecuente de la IA es el acompañamiento emocional.

Miles de personas recurren a los chatbots para hablar de relaciones personales, interpretar conversaciones, gestionar la ansiedad o prepararse para situaciones difíciles. Aunque muchos usuarios consideran que estas herramientas mejoran su forma de relacionarse con los demás, los autores advierten que no sustituyen la atención de profesionales de la salud mental.

 

Fuente: Basado en el artículo How People Are Really Using AI in 2026, por Marc Zao-Sanders. Harvard Business Review, junio de 2026.

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