Revista del IEEM
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10 apuntes sobre la política uruguaya

De cara a 2026, año clave en términos políticos y programáticos, estos diez apuntes ofrecen un balance sintético del escenario actual y señalan algunas de las dinámicas, desafíos y discusiones que probablemente estructuren la agenda pública en los próximos meses, tanto en el oficialismo como en la oposición, en un contexto regional e internacional incierto.

  1. Democracia sin grieta

Uruguay sigue siendo la mejor democracia de la región. La política uruguaya, mirada de lejos, sigue brillando por su solidez y seriedad. Hay polarización afectiva y, con relativa frecuencia, se producen polémicas desagradables entre actores políticos de primer nivel, pero no hay grieta. La frontera entre los dos grandes bloques en los que se ordena nuestro sistema de partidos está muy marcada. Pero no es un abismo. Por otro lado, es un hecho que viene decreciendo el entusiasmo, especialmente entre los jóvenes, con la actividad política y sus animadores. Pero sigue habiendo poco espacio para aventureros y populistas.

  1. Gobierno sin brillo

El gobierno tuvo algún tropezón sonoro (como la renuncia de la ministra Cecilia Cairo) y, en líneas generales, no brilla. Pero funciona. En este paisaje de medianías, en un contexto general de pocas iniciativas audaces, se destaca el equipo económico, que combina solvencia técnica y capacidad política. Además de mantener las perillas de la macroeconomía bajo control, ha intentado avanzar en reformas microeconómicas. Al menos por ahora, las profundas diferencias conceptuales entre Gabriel Oddone y Juan Castillo no han tenido consecuencias graves en el funcionamiento del gobierno.

  1. Méritos sin ambición

El liderazgo presidencial tiene méritos importantes, pero no conforma. En el haber, hay que registrar que el presidente Yamandú Orsi tiene aversión a la confrontación y genuino talante negociador. En el contexto político global, estos dos atributos, tan importantes, son infrecuentes. Pero es notorio que su forma de comunicar ha generado preocupación (entre los suyos) y críticas (de sus adversarios). Pero el liderazgo presidencial no conforma por una razón adicional y todavía más importante: no ha mostrado, al menos hasta ahora, estar dispuesto a llevar adelante iniciativas políticas ambiciosas. Por ejemplo, inspirándose en el know-how de José Mujica, su mentor, pudo haber convocado a principios de su mandato comisiones multipartidarias para discutir algunos asuntos urgentes (por ejemplo, las personas en situación de calle, o el problema del abastecimiento de agua en la zona metropolitana). Esto le hubiera permitido, entre otras cosas, fortalecer su imagen ante la opinión pública. No lo hizo.

  1. Socio inesperado

La principal novedad en la vereda de enfrente es que la Coalición Republicana perdió un socio. Cabildo Abierto pasó de ser la “piedra en el zapato” del gobierno liderado por Luis Lacalle Pou a operar como “rueda de auxilio” del gobierno que encabeza el presidente Yamandú Orsi. El gobierno pudo aprobar el presupuesto quinquenal, por ejemplo, gracias a los votos de los diputados cabildantes. Cabildo ha sido siempre un negociador difícil, y seguramente lo siga siendo. A medida que la aprobación del gobierno disminuya y/o se aproxime el próximo ciclo electoral, será más difícil todavía para la bancada frenteamplista entenderse con los cabildantes.

  1. Oposición activa

Con tonos diferentes, la oposición hace su trabajo: controla, cuestiona y, de tanto en tanto, propone alternativas. En términos generales, no oculta su descontento. La temperatura del enfrentamiento se elevó al máximo cada vez que se sintió atacada por el gobierno. El problema de las patrulleras oceánicas encomendadas a la empresa española Cardama durante el mandato anterior es el ejemplo más evidente de este patrón. En términos de estilo, hay diferencias relevantes entre figuras de primer nivel. Simplificando al máximo, en el polo de la buena voluntad y del cuidado de las formas habría que colocar al senador Pedro Bordaberry; en el polo opuesto, a Sebastián da Silva y Javier García.

  1. Reclamo redistributivo

El ala izquierda del Frente Amplio tampoco oculta su malhumor. Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT, admite que el gobierno tiene “sensibilidad” pero “no políticas verdaderamente transformadoras”.1 La idea del “impuesto a los más ricos” sintetiza a la perfección el malestar existente y el anhelo pendiente. Esta propuesta está llamada a ser uno de los principales ejes del debate político de 2026. La mayoría de los economistas profesionales de nuestro país está en contra. Sin embargo, iniciativas similares ya se discuten en otros países.2

  1. Presión sobre el gobierno

El reclamo de un “giro a la izquierda” se hará sentir con fuerza durante este año. La presión sobre el equipo económico irá en aumento. Las bases sociales frenteamplistas van a exigir aumentos significativos en el gasto público social. Un punto crítico, en este sentido, es el aumento del presupuesto para educación e innovación (“6+1 del PBI”). La presión por políticas “transformadoras”, más recaudación y más gasto público social no pasará inadvertida por el gobierno por una razón muy sencilla. El FA considera que perdió la elección nacional de 2019 porque el último gobierno de Tabaré Vázquez se alejó de sus bases sociales.

  1. El desafío del crecimiento

En este contexto, es absolutamente decisivo para el gobierno la aceleración del crecimiento económico. El ministro Gabriel Oddone viene argumentando sobre la necesidad del “despegue” desde la campaña electoral. Pero sigue siendo tema de debate entre los expertos la cuestión de si la economía logrará o no incrementar su dinamismo. El contexto (regional e internacional) envía señales contradictorias. La aprobación del tratado UE-Mercosur es una excelente noticia, pero, dados sus plazos de implementación, no es evidente que Uruguay vaya a beneficiarse en el corto plazo.

  1. Diálogo y educación

La agenda política de 2026 estará marcada también por otros asuntos. Entre ellos, se destacan dos iniciativas de participación social que generan expectativa en las bases sociales del Frente Amplio: el Diálogo Social y el Congreso de Educación. El documento final del Diálogo Social, de acuerdo con la hoja de ruta aprobada en su momento, debería ser puesto a consideración del Poder Ejecutivo antes del próximo 1º de mayo. La Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE), en principio, debe instalarse en febrero para que durante 2026 se desarrollen las distintas actividades.

  1. Reforma en debate

Dejo para el final un asunto de otra naturaleza, pero tan importante como los anteriores. Durante 2026 corresponde conmemorar los treinta años de la última gran reforma electoral, la que estableció las candidaturas únicas en los partidos, incorporó el balotaje, y separó en el tiempo las elecciones nacionales de las departamentales. Uruguay es la mejor democracia de la región porque nunca dejó de revisar sus instituciones. Distintos actores reclamaron, sobre el final del ciclo electoral pasado, una discusión sobre nuestras reglas. La magia de los “números redondos” deja este debate servido en bandeja.

 

1 Entrevista a Marcelo Abdala, presidente de PIT-CNT, Búsqueda, 8 de enero de 2026.

2 Entrevista a Gabriel Zucman, economista francés, El Observador, 13 de enero de 2026.

Politólogo

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