Revista del IEEM
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La voz de Ignacio Pérez Crisafulli

«No se trata de convertir a todos en expertos en ciberseguridad, sino de diseñar un entorno donde sea difícil equivocarse y fácil detectar problemas».

Ignacio Pérez Crisafulli | CEO de Quinta Disciplina Consultores by Domus Global

Principales vulnerabilidades

Las empresas hoy enfrentan riesgos crecientes vinculados a credenciales comprometidas (usuario y contraseña para acceder a sistemas), phishing avanzado y malware sigiloso como los infostealers (programa malicioso diseñado para robar información personal de una computadora, como contraseñas, tarjetas de crédito o datos bancarios, sin que la víctima se dé cuenta). Muchas veces, las amenazas no vienen por fallas técnicas, sino por la falta de controles básicos implementados o desactualizados. El auge del Ransomware-as-a-Service (RaaS) democratizó el delito informático: ya no se necesita ser un hacker experto para lanzar un ataque. Además, vemos un crecimiento de ataques con múltiples fases donde cada minuto sin detección amplifica el daño. La superficie de exposición crece también por el trabajo remoto, la nube y la falta de visibilidad sobre activos.

 

La importancia del factor humano

La ciberseguridad no puede depender únicamente del usuario final. Si bien es importante que las personas estén atentas y actúen con criterio, el verdadero cambio viene de arriba: una organización que tiene reglas claras, procesos definidos y liderazgos comprometidos. La clave está en establecer una buena gobernanza, que incluya políticas, controles, roles y monitoreo continuo. No se trata de convertir a todos en expertos en ciberseguridad, sino de diseñar un entorno donde sea difícil equivocarse y fácil detectar problemas. La capacitación sigue siendo necesaria, pero como complemento de una estrategia bien diseñada, no como el único escudo ante las amenazas digitales. Realizar campañas de phishing ético, entrenamientos continuos, son fundamentales en la estrategia de seguridad de cualquier organización.

 

Riesgos y tendencias

Hoy preocupa el auge de infostealers y bots que venden credenciales robadas en tiempo real, especialmente en Latinoamérica, donde los controles aún son bajos. También vemos cada vez más inteligencia artificial usada por los atacantes para hacer phishing más creíble o evadir detecciones. Otra tendencia crítica es la tercerización del delito: atacantes que alquilan infraestructura, malware y hasta soporte técnico en la dark web. A nivel geopolítico, los conflictos globales han amplificado ataques a infraestructuras críticas. Para los tomadores de decisión es vital entender que esto ya no es solo un problema de “tecnología”, sino de negocio, reputación y continuidad. Invertir en ciberseguridad no es un gasto, es una forma de proteger el valor de la organización. El “no me va a pasar” quedó viejo: hoy todos están en riesgo, incluso quienes creen que no tienen nada valioso.

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