Revista del IEEM
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«El mejor sindicato no es ‘el que no existe’, sino el que representa mejor los intereses de los trabajadores, que tiene pluralidad y participación»

Abigail Puig Díaz

Directora de INEFOP y secretaria ejecutiva de FUECYS

¿Cuáles serán los principales desafíos para el empleo en Uruguay este año, especialmente en sectores como comercio y servicios?

El año que comienza plantea importantes desafíos vinculados a la generación de empleo, a partir del análisis de algunos indicadores al cierre de 2025. Los niveles de desempleo son más altos en el interior del país, especialmente en algunos departamentos del litoral y de la frontera seca. A esto se suma el crecimiento de la informalidad, un fenómeno que debe ser abordado de manera integral por todos los actores sociales que conformamos el ecosistema de las relaciones laborales en Uruguay.

Todos los gobiernos han debido implementar medidas de empleo temporal. Así como en otro momento lo fue “Jornales Solidarios o “Barrido Otoñal, el programa “Uruguay Impulsa” tuvo más de 160 000 personas que se inscribieron y la mayoría jóvenes. Este programa incorpora, a diferencia de los demás, horas de capacitación profesional a través de INEFOP y su alcance es de aproximadamente 5300 personas. Esto nos obliga a preguntarnos qué sucede con el resto y con el día después de finalizada la experiencia. Quiero hacer mención al desempleo juvenil ya que han pasado distintos signos políticos por el gobierno y la tasa de desempleo sigue triplicando la tasa general.

En sectores como el comercio y los servicios, los desafíos son aún mayores. Según datos de la OIT, se verán particularmente impactados por la automatización y la incorporación de la IA. Nuestro país y nosotros debemos avanzar de forma sistemática y anticipada a diagnosticar la situación y tomar decisiones con rapidez, así como disponer de información temprana sobre los procesos de reestructura e ingreso de tecnología.

 

¿Cuáles serán las prioridades sindicales para 2026 en materia de salarios, horarios, formalización y condiciones de trabajo, teniendo en cuenta que FUECYS representa a un sector heterogéneo?

La negociación colectiva abarca prácticamente a todos los sectores productivos y constituye una estructura que debe ser plenamente aprovechada para afirmar derechos e incorporar los cambios derivados de la digitalización y la automatización, los cuales deben ser necesariamente acordados. La fortaleza de nuestra legislación y la jerarquía de las resoluciones de los Consejos de Salarios también permite garantizar marcos de competitividad igualitarios sin frenar la innovación.

Pero para ello es indispensable que todas las partes analicen, estudien y acuerden sobre estos temas. Los sindicatos debemos discutir la reconversión laboral de los trabajadores que podrían verse afectados por la incorporación de nuevas tecnologías. Del mismo modo, las empresas, al transparentar sus cambios tecnológicos, pueden cumplir un rol social relevante acordando con las organizaciones sindicales instancias de formación profesional.

«La 11a ronda de Consejos de Salarios alcanzó elevados niveles de acuerdo, incluso en sectores donde los plazos generaban escenarios de no acuerdo».

Al definir las prioridades del año, se analizan escenarios de corto, mediano y largo plazo. La 11a ronda de Consejos de Salarios alcanzó elevados niveles de acuerdo, incluso en sectores donde los plazos generaban escenarios de no acuerdo. Un ejemplo es el sector de supermercados, que por primera vez firmó un acuerdo colectivo un 30 de diciembre. Este acuerdo, que alcanza a más de 30 000 trabajadores y trabajadoras, evidencia el esfuerzo que deben realizar las partes en el ámbito de la negociación.

En materia salarial, el objetivo central es no perder poder adquisitivo, ya que este constituye el motor del mercado interno. En períodos de incertidumbre, Uruguay históricamente ha sostenido su economía apostando al consumo interno. Asimismo, el país necesita debatir la reducción del tiempo de trabajo. El mundo del trabajo ha cambiado y exige adaptar la jornada laboral. Existen múltiples experiencias que demuestran que la reducción de la jornada no ha afectado negativamente la productividad. Las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras plantean no solo una menor duración de la jornada laboral, sino también una reorganización del tiempo de trabajo semanal.

La formalización del empleo en el país presenta aún desafíos importantes, especialmente en relación con la sostenibilidad del sistema de seguridad social. En los últimos años se ha incrementado la precarización laboral, expresada en el aumento de los contratos a término y de las tercerizaciones, tanto en el ámbito público como privado. Si bien las condiciones de trabajo han mejorado de forma sustantiva, resulta imprescindible fortalecer el funcionamiento de la IGTSS y de las comisiones tripartitas de salud, promoviendo mejores condiciones de salud y seguridad.

 

¿Qué capacidades y competencias serán más urgentes de desarrollar en trabajadores y empresas, y qué papel jugará INEFOP en esa reconversión laboral?

La educación formal y profesional, junto con el trabajo, son pilares fundamentales para mejorar la convivencia social. Revalorizar el conocimiento, certificarlo y difundirlo contribuye a que todas y todos nos sintamos útiles y reconocidos y esas acciones se contagian.

«Aún existe la percepción de que INEFOP solo capacita a quienes se encuentran bajo el amparo del seguro de desempleo; al cierre de 2025 se capacitó a más de 59 000 personas».

Aún existe la percepción de que INEFOP solo capacita a quienes se encuentran bajo el amparo del seguro de desempleo, los datos al cierre de 2025 muestran que se capacitó a más de 59 000 personas y se articuló acciones de formación con aproximadamente 3000 empresas y organizaciones. Además, el 59 % de la capacitación se desarrolló en el interior.

INEFOP, instituto tripartito, integra a los actores sociales en la definición y ejecución de políticas de capacitación y formación profesional. Creemos que es fundamental garantizar un catálogo amplio de propuestas formativas, difundir y ejecutar las herramientas disponibles para sindicatos y empresas, acompañar las políticas de reinserción laboral, apostar a la formación dual y a la reconversión laboral, además de fortalecer los planes de culminación de ciclos educativos.

 

Fuiste pionera en espacios históricamente masculinos del sindicalismo. ¿Qué desafíos persisten para lograr mayor equidad y representación de mujeres y jóvenes en el movimiento sindical?

En general, en el movimiento sindical nos costó mucho esfuerzo a las mujeres poder avanzar en la participación. Nos haría bien y sería de justicia interna que la composición real de los sindicatos se manifestara en sus direcciones y en la máxima dirección del movimiento sindical, con más mujeres, jóvenes y diversidad de pensamiento.

Llegué a esta actividad llena de ímpetu y en varios momentos me ganó el desaliento cuando la realidad se viste de injusticia. Trabajé en varias empresas del sector, grandes y chicas, pero fue en una empresa de supermercadismo-mayorista donde estuve casi 15 años antes de asumir esta responsabilidad donde aprendí muchísimo, a ser mejor trabajadora y delegada sindical; sería injusto no agradecer a tanta gente.

Esta entrevista está hecha a una mujer de 40 años, nacida con la recuperación de la democracia, que tiene 20 años de actividad ininterrumpida a nivel sindical a partir de la aprobación de la ley de Libertades sindicales, de su curiosidad y su gusto por representar esta parte del mundo del trabajo.

Han pasado muchísimas cosas en 20 años, tal vez menciono esos cortes en función de dos factores que me parecen relevantes. Soy hija de trabajadores, diarieros, así que me crié en una casa donde las noticias de acá y del mundo estaban a mi alcance. El 31 de diciembre, leyendo un semanario, en su editorial se hacía mención al diferencial de Uruguay con otros países por su institucionalidad y de cómo debíamos cuidarla. Se mencionaba a José Mujica y Julio María Sanguinetti, quienes, por el rol que tuvieron, independientemente de sus ideas y de que en otro momento histórico se encontraran en las antípodas del pensamiento, en el último tiempo se juntaban, debatían, y era común verlos, junto a todos los presidentes, en eso que se hizo llamar “sindicato de presidentes”.

Lejos del romanticismo, qué bien nos hacen esas señales. Podemos enorgullecernos de las instituciones y su rol, de la estabilidad de un país que celebra elecciones cada cinco años, que tiene un parlamento como reflejo de ello, un sistema de partidos fuertes, cámaras empresariales históricas y un movimiento sindical fuerte y unitario. También podemos enorgullecernos de ser un país de puertas abiertas a los ciudadanos del mundo.

Menciono esto para establecer algunas ideas en esta invitación de Hacer Empresa a una dirigente sindical. El mejor sindicato no es “el que no existe”, sino el que representa mejor los intereses de los trabajadores, que tiene pluralidad y participación. Las mejores empresas no son las que ofrecen más “beneficios de la nueva era”, sino aquellas que cumplen con la norma y practican el buen trato con sus trabajadores, no en una fiesta, sino en el día a día.

Debemos aportar, con nuestras acciones, al desarrollo de las personas, a generar oportunidades y combatir la desigualdad. Esta última tal vez nos encuentre más discutidores que de costumbre, porque es ahí, justamente, donde se resuelve el futuro. Uruguay no puede seguir teniendo generaciones condenadas a ser pobres, teniendo uno de cada tres niños bajo la línea de pobreza monetaria o multidimensional.

El desafío también radica ahí, en acordar desde nuestras posiciones, muchas veces enfrentadas, acuerdos nacionales que aporten a un futuro deseado, con desarrollo para los trabajadores y trabajadoras, para las empresas y para que las nuevas generaciones vivan mejor y con mayores oportunidades. Nos deseo audacia, como la que nos juntó mucho antes de esta nota.

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