«Hasta que no ocurra una disrupción climática o geopolítica fuerte, resulta difícil prever una reversión de los bajos precios internacionales»

Eduardo Blasina
Director de Blasina & Asociados
¿Cuáles serán los motores productivos del agro uruguayo en 2026–2030?
La proteína animal —carne vacuna y ovina, junto con los lácteos— será uno de los motores más potentes del agro uruguayo. A esto se le sumarán las oleaginosas de alto contenido de aceite como la colza, la carinata y el girasol, además del sostenimiento de la soja.
Esta primera tendencia impulsará un crecimiento en la producción de maíz, que se usa cada vez más en la alimentación animal.
En contraste, los cereales distintos del maíz atraviesan un período adverso de sobreoferta global. Particularmente, veremos una situación complicada en el sector arrocero. A medida que se desacelera el crecimiento demográfico y aumenta el nivel de ingreso y la urbanización, el consumo de ambos cereales se estabiliza. Hasta que no ocurra una disrupción climática o geopolítica fuerte, resulta difícil prever una reversión de los bajos precios internacionales.
En los sectores de producción animal y de aceites veremos, en los próximos cinco años, transformaciones muy importantes: mayor uso de grano en la alimentación, mejoras en la eficiencia reproductiva y una aceleración de todos los procesos. Del mismo modo, será cada vez más frecuente ver campos teñidos de amarillo intenso durante la floración de la colza (agosto/setiembre) y del girasol (enero/febrero).
En el caso de la ganadería, el crecimiento continúa siendo moderado debido a los efectos de la última gran sequía (2021-2023), lo que explica que en 2026 la oferta de novillos para faena todavía sea escasa. Aun así, habrá un leve crecimiento, que se acelerará entre 2027 y 2030. La aprobación del acuerdo Mercosur-Unión Europea será un factor favorable a partir de 2027, aunque su efecto pleno se sentirá recién en 2032. A partir de este escenario, queda abierta la pregunta sobre qué productos que hoy no llegan a Europa pueden conquistar un lugar en las góndolas del norte: prendas y productos de lana fina y, por qué no, quesos, vinos y aceites de oliva que permitan a los europeos probar nuevas variantes de los productos que ya conocen.
¿Qué tecnologías ya están cambiando la forma de producir y cuáles veremos masificarse?
Hay varias trayectorias tecnológicas a observar. Algunas tienen que ver con un mayor cuidado del suelo. En este sentido, la fertilización se realiza hoy con mucha mayor precisión que antes e incorpora nutrientes que antes no se tenían en cuenta. Al mismo tiempo, se va generalizando entre los agricultores el celo por tener el suelo cubierto todo el año, ya que dejarlo desnudo frente al sol y las lluvias resulta muy dañino.
Del mismo modo, cambia la lógica del pastoreo, tratando de dejar más remanente. Lo que antes quedaba como un “campo de golf” ahora se deja con más pasto, de manera que el suelo quede bien protegido y el rebrote sea más veloz. En ese marco, el cuidado de la materia orgánica del suelo se vuelve más importante.
Avanza también la transición desde productos químicos hacia soluciones biológicas, impulsada tanto por empresas de nicho como por las de mayor escala. A esto se suma el uso de compostaje, a partir de cambios en los sistemas de ganadería de carne y lácteos.

«El uso de drones representa una revolución agrícola importante. Integrados con Big Data e IA, permiten una detección temprana de problemas agrícolas».
El uso de drones representa una revolución agrícola importante y lo será cada vez más. Integrados con Big Data e inteligencia artificial, tanto la maquinaria como en los propios drones, permiten una detección temprana de problemas agrícolas. En ganadería, además, permiten realizar siembras y fertilizaciones en zonas donde la maquinaria convencional no accede, como pequeños claros en zonas rocosas o zonas que se anegan.
Como ocurre en el conjunto de la sociedad, la inteligencia artificial está transformándolo todo, permitiendo diagnósticos más tempranos y análisis que antes llevaban muchas horas de trabajo. En este contexto, la interpretación de imágenes —ya sea a partir de drones o satélites— se consolida como una de las tecnologías centrales de la revolución digital, especialmente en la agricultura.
En la ganadería, una relación muy favorable en la conversión de grano en carne o leche también impulsa cambios tecnológicos intensos. Se expande el uso de corrales donde el animal se alimenta de granos tanto en la producción de carne, a través de los feedlots, como en la producción lechera, mediante el sistema de cama caliente, que opera generalmente de forma mixta: las vacas pastorean en un horario del día y permanecen bajo techo por las noches, con acceso a grano.
Estos cambios llevaron a un aumento de la faena de 6 % el año pasado y un crecimiento similar en la producción lechera, que fue récord. Uruguay ha aumentado fuerte su producción de maíz y eso se canaliza principalmente hacia un fuerte aumento en la eficiencia de la producción animal.
¿Cómo se integra la inteligencia artificial al agro?
No hay ningún aspecto que no sea pasible de ser incorporado a la inteligencia artificial. Cada vez más, todas las tomas de decisiones pasan por uno de los motores de inteligencia artificial, incluidos los aspectos más administrativos. Como todos sabemos, en esta ola estamos apenas en el comienzo. Hoy se consultan dosis, sistemas alternativos de alimentación y la composición de raciones para distintas categorías ganaderas, entre muchas otras aplicaciones. Para muchos empresarios, la inteligencia artificial es como tener un asesor de muy bajo costo, que además cada día aprende y sabe más.

«Para muchos empresarios, la inteligencia artificial es como tener un asesor de muy bajo costo, que además cada día aprende y sabe más».
¿Qué desafíos trae la trazabilidad total y las exigencias ambientales de los mercados?
En mi opinión, una parte de estas tendencias genera desafíos. Por ejemplo, en la trazabilidad de productos como los cueros y las lanas de mayor calidad, donde los aspectos logísticos no siempre son fáciles de resolver, pero que almismo tiempo pueden permitir un paso adicional en la valorización de esos productos. Del mismo modo, la trazabilidad de carne proveniente de establecimientos que, a través del manejo del pastoreo capturen carbono, puede convertirse en el futuro en una nueva fuente de valor.
Para Uruguay, las exigencias ambientales constituyen una de las ventajas competitivas más poderosas a nivel regional. La combinación de cero deforestación, un área forestada en aumento, la preservación de campo natural, una matriz energética limpia, los planes de uso y manejo de suelos que previenen la erosión y la trazabilidad conforman un ecosistema clave para el país. En ese sentido, debemos dar la bienvenida a las exigencias ambientales razonables.
¿Cómo impacta la desaceleración de China y la volatilidad brasileña en el margen del productor local?
Por el momento, la desaceleración de China es relativa. Hay una baja importante de la población, de origen demográfico: como ocurre en otros países, a medida que aumenta el nivel de ingreso disminuye la cantidad de hijos. Sin embargo, en los principales productos que Uruguay exporta —carne, granos e incluso lana—, con un crecimiento de 5 % en 2025, China se mantiene como un protagonista principal.
El principal cambio fue la cuotificación de las importaciones de carne, una medida conceptualmente negativa, pero cuya cuota asignada a Uruguay resulta favorable: más de 300 mil toneladas, cuando en 2024 y 2025 exportamos 190 mil. El techo, por lo tanto, es alto.
Respecto a Brasil, hay una volatilidad política asociada a que el próximo año será electoral, junto con un crecimiento económico débil. En contextos electorales suele reaparecer la posibilidad de frenar las exportaciones de lácteos de Uruguay y Argentina mediante acusaciones de dumping que no son reales, pero que generan adhesión entre algunos productores brasileños. Más allá de eso, Brasil sigue siendo un mercado muy importante para carne ovina y para algunos cortes de carne vacuna, y su muy buena temporada turística también se hizo sentir.