«Un equipo feliz trabaja mejor y es más productivo»

Inés Arrospide
Country Manager de ManpowerGroup Uruguay
¿Qué sabemos de la felicidad de los trabajadores uruguayos?
En líneas generales, estamos bastante bien… pero sabemos que podríamos estar mucho mejor. En 2024 hicimos un estudio con Opción Consultores, que fue nuestro primer gran mapa de la felicidad laboral en Uruguay. ¿Qué nos mostró? Que el 71 % de los trabajadores dice sentirse bastante o muy feliz hoy. Pero cuando cuando les preguntamos por su vida en general, ese número baja al 63 %. Es decir, cuando hablamos del presente somos más optimistas, pero cuando miramos el panorama completo aparece una mayor mesura.
¿Y qué hace que nos sintamos bien en el trabajo? Dos cosas se repitieron mucho: el ambiente laboral y que lo que hacemos nos guste de verdad. Esto no es menor. Porque más allá del sueldo, las personas quieren trabajar en lugares donde se respire respeto, donde se construya equipo y donde lo que se hace tenga sentido.
Ahora bien, también hay señales de alerta. Solo la mitad siente que recibe reconocimiento o apoyo, y lo mismo pasa con las oportunidades de crecer. Además, hay colectivos —como las mujeres o quienes trabajan en empresas medianas o en el comercio— que tienden a estar menos satisfechos en estos aspectos. Ahí tenemos deberes y un llamado de atención para todos los que lideramos equipos.
¿Por qué es importante poner este tema sobre la mesa?
Es importante porque la gente quiere hablar de esto. El 78 % de los trabajadores dice que es importante hablar de la felicidad en el trabajo. Y si se hace foco solo en las mujeres, sube al 85 %. Así que no es un “nice to have”, es una necesidad real.
Durante mucho tiempo la felicidad fue un tema reservado para filósofos. Hoy nos toca a nosotros traerla al trabajo, que es donde pasamos buena parte de nuestras vidas. Porque trabajar no es solo ganar un sueldo: también es construir identidad, formar vínculos, tener un propósito. Si dejamos la felicidad fuera de la agenda, estamos mirando solo una parte del cuadro.
Y hay algo más: cuando una organización se anima a hablar de felicidad, está expresando un mensaje muy fuerte. Está diciendo: “me importás como persona”. Y eso, traducido al mundo del trabajo, significa entender que no contratamos solo habilidades. Estamos convocando personas, con historias, emociones y aspiraciones. Hablar de felicidad es hablar de salud mental, de motivación, de cultura organizacional. Y sí, también de resultados. Porque un equipo feliz trabaja mejor y es más productivo.
¿Qué relación hay entre felicidad y productividad?
La relación entre felicidad y productividad es más directa de lo que muchos se imaginan. Las personas felices trabajan mejor. Y no lo digo yo: lo dicen los datos. En el estudio que hicimos, quienes se sienten felices son más propensos a recomendar su lugar de trabajo. Y esto no es un detalle menor: habla de compromiso, de orgullo, de ganas de quedarse. Además, según el informe de Gallup “State of the Global Workplace” (2024), casi un 20 % de los trabajadores dice sentirse más productivo cuando está feliz.
Y, si todavía hay dudas, pensemos esto: ¿cuántas veces nos sentimos realmente productivos cuando estamos estresados, desmotivados o invisibilizados? La productividad real, la que mueve la aguja, se construye con confianza, con buen clima y con reconocimiento. No con presión ni con control.

«La productividad real, la que mueve la aguja, se construye con confianza, con buen clima y con reconocimiento».
La felicidad no es un premio que aparece al final del túnel. Es parte del camino si queremos organizaciones vivas, innovadoras y sostenibles.
¿Qué podemos hacer para mejorar esta dimensión en las empresas?
Primero, hay que tener claro que el liderazgo pesa —y mucho— en cómo se sienten las personas. Lo vimos en el estudio: cuando hay reconocimiento y apoyo, la satisfacción sube. Pero hoy, solo el 55 % siente que eso está presente en su trabajo. Y ese número baja aún más en estructuras rígidas o en empresas medianas.
Entonces, ¿qué podemos hacer? Escuchar más. Preguntar más. Conocer de verdad qué le pasa a cada persona del equipo. Y no solo cuando hay un problema, sino como parte del día a día.
También es clave ofrecer caminos de desarrollo real. No alcanza con decir que hay oportunidades: hay que construirlas. Con formación, con planes de carrera, con espacios de mentoring y con movilidad interna.

«No alcanza con decir que hay oportunidades: hay que construirlas».
Y, por último, cuidar el equilibrio vida-trabajo. El 51 % de los trabajadores lo mencionó como el aspecto más importante al elegir un empleo. También tenemos que prestar atención a las políticas de flexibilidad, desconexión y bienestar, porque ya no son simples “beneficios”. Son señales claras de un liderazgo consciente, que escucha y que cuida.
¿Cómo pueden las empresas medir y evaluar el bienestar de sus colaboradores?
Con datos, sí, pero también con sensibilidad. Porque esto no se trata solo de hacer una encuesta una vez al año y hacer el check. Se trata de tener el coraje de preguntar… y las ganas reales de hacer algo con lo que nos respondan.
Es fundamental que las encuestas de clima aborden distintas dimensiones: compromiso, satisfacción, expectativas, reconocimiento y felicidad en el trabajo, de bienestar.
Pero cuidado, no se trata solo de números. Lo que realmente importa es actuar, porque si no hay un plan concreto detrás, lo único que logramos es frustrar a las personas.
También hay que escuchar las historias detrás de los datos. Para eso sirven las entrevistas, los espacios de feedback, las instancias de reconocimiento. El mix entre lo cuantitativo y lo cualitativo es clave: medir por medir no sirve.
Si me tengo que quedar con una reflexión final, es que los uruguayos no estamos mal en cuanto a felicidad laboral… pero tampoco estamos tan bien como podríamos estar. Y si de verdad aspiramos a construir empresas más humanas, sostenibles y atractivas, no podemos dejar este tema en el fondo del cajón.
Hablar de felicidad, medirla y gestionarla no es un gesto simpático. Es una decisión estratégica. Porque cuando las personas se sienten bien, todo lo demás empieza a funcionar mejor.