Lorena Palmieri

Lorena Palmieri | Gerente de People and Culture en Arcos Dorados Uruguay
Definís tu estilo como “modo learning”. ¿Qué implica liderar desde el aprendizaje constante?
Implica hacer de la curiosidad una práctica cotidiana, encontrar en una conversación, en un libro o un podcast la oportunidad de expandir la mirada. Aprender es un privilegio y desde muy chiquita mis papás me hicieron saber que la educación es su legado. Hacerlo me hace mejor persona y son quienes me rodean los maestros más generosos: el equipo que lidero, mis colegas, los líderes con quienes trabajo y mi pareja —quien me inspira a hacer con pasión—.
¿Qué rol juega la comunicación en un liderazgo virtuoso?
Hay un axioma básico de la comunicación que dice que es imposible no comunicar, lo que decís, lo que hacés, incluso el silencio: todo comunica. Los líderes tenemos la responsabilidad de desarrollar habilidades de comunicación, empezando por lo fundamental: la escucha. En la comunicación también está la oportunidad de aprender: el otro tiene algo que decir y su voz importa. El efecto de hacerlo, de comunicarnos y también escuchar es multiplicador.
¿Cómo se traduce poner a las personas en el centro en el día a día?
Justamente, escuchando y diseñando experiencias que se traduzcan en genuino valor. Involucrando en las decisiones y buscando siempre hacerlo mejor. Las herramientas como la encuesta de clima o las conversaciones de desempeño lo facilitan, pero el efecto de una conversación y un café sigue siendo transformador. Mucho se habla hoy de la diversidad generacional y la complejidad que supone gestionarla, sin embargo, poco se dice de lo que nos hace iguales: queremos que nos escuchen y que reconozcan nuestro valor.
Para vos, ¿qué distingue a un buen líder hoy?
Ser generoso con su gente, dar la libertad para que el otro encuentre su propia manera de hacer: confiando y asumiendo riesgos. Reconocer, con humildad, el valor de hacerse preguntas y permitirse no tener todas las respuestas. Los mejores líderes que tuve supieron ser coaches, a la vez que me desafiaron a ir por más y creyeron en mí antes de que yo lo hiciera.