La voz de Andrea Pérsico

«Un líder empático sin verdad es un líder carente de integridad.».
Andrea Pérsico | Gerenta de RR. HH. de Claro
Liderar en lo cotidiano
Hace unos años tuve que aconsejar a un líder que no postergara un feedback de mejora hacia un colaborador, aunque el momento no pareciera el más oportuno. El líder temía que esa conversación generara desmotivación y afectara el rendimiento de la persona, justo cuando estaba liderando un proyecto de alto impacto para la organización.
Partimos de la premisa de que un líder empático sin verdad es un líder carente de integridad. Por eso, diseñamos juntos una conversación transparente y honesta, en la que el colaborador pudiera identificar sus oportunidades de mejora y, junto al líder, construir un plan de desarrollo.
El resultado fue positivo: lejos de desmotivarse, el colaborador valoró la sinceridad y el acompañamiento. Confirmamos así que la transparencia y la honestidad no solo son sostenibles en el tiempo, sino también esenciales para una cultura organizacional sana.
Cultura viva
Tengo muy claro que ser ejemplo es la única forma influir genuinamente en los demás.
Más allá de los discursos, lo que realmente transmite los valores de la compañía es la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.
La coherencia no es un acto aislado, sino un compromiso sostenido en el tiempo. Mantener esta práctica requiere constancia, disciplina y la convicción de que los valores deben estar presentes incluso en los momentos de presión o cambio. Solo así la cultura se consolida y se vuelve auténtica en el día a día.
Como dice Ralph Waldo Emerson, escritor y filósofo estadounidense: “Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices”.
Humanidad bajo presión
Como líderes, es nuestra responsabilidad transmitir de manera directa y transparentemente el foco y sentido de las acciones.
La presión y la empatía no necesariamente son conceptos opuestos, más bien exigen del líder una mayor habilidad para desarrollar equipos capaces de responder a los desafíos que enfrentan.
La clave está en comunicar el sentido de urgencia brindando respaldo como líder y otorgando herramientas concretas para que puedan alcanzar los objetivos.
De esa forma, las situaciones de presión dejan de ser fuente de ansiedad y pérdida de foco y se transforman en oportunidades para cultivar templanza, claridad y una gestión más consciente del estrés.