Revista del IEEM
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La voz de Fiorella Haim

«Tenemos que trabajar en cómo hacer que la IA no sea una fuente de exclusión, y para eso la educación es fundamental».

Fiorella Haim | Presidenta de Ceibal

Aprender en tiempos de IA

La pregunta sobre el sentido del aprendizaje siempre es pertinente. Hoy resulta fundamental que cada estudiante (y cada docente) pueda aprender sobre la inteligencia artificial (IA): qué es, cómo funciona, cómo se usa, para poder aprovechar todo su potencial minimizando sus riesgos. Hace ya algunos años que desde Ceibal brindamos el programa de “Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial” en 4o, 5o y 6o de escuela, en el que participan unos 100 000 estudiantes cada año. A partir del trabajo en proyectos prácticos, van aprendiendo cómo funciona, cuáles son sus sesgos y desarrollan el pensamiento crítico. Esta alfabetización en IA también la ofrecemos a las familias y a la ciudadanía en general, para que puedan acompañar el proceso educativo.

En síntesis: creo que el sentido del aprendizaje no cambia. Aprendemos para tener mejores herramientas para acercarnos a la realidad, para transformarla, para responder a las preguntas que nos hacemos y para generar muchas más. Cambia el mundo que da sentido a ese acercamiento y a esas preguntas; nuestro objetivo es generar posibilidades para que nadie quede sin la capacidad de entenderlo y, también, de poder cuestionarlo.

 

Tecnología con propósito

Nuestros programas de integración de tecnología en la educación dirigidos a estudiantes y docentes, como los de pensamiento computacional, robótica o laboratorios Maker, integran la IA con el objetivo de acercar esta tecnología para conocerla, discutir con ella y tener las herramientas para incorporarla críticamente. Algo en lo que insistimos es que no se trata solo de incorporar la tecnología como un fin en sí misma, sino de hacerlo en el marco de una política educativa. En este sentido, en marzo de 2025, desde Ceibal lanzamos el primer laboratorio regional de IA en educación junto a la Presidencia de la República, para asegurarnos de que la incorporación de herramientas de IA en el sistema educativo estuviera alineada con los objetivos de nuestro sistema. En particular, nos centramos en propuestas que permitan apoyar la culminación de ciclos, favorecer la asistencia a clase y mejorar los aprendizajes. Tenemos unos 40 proyectos en curso y, por ejemplo, actualmente 500 estudiantes y sus docentes están probando una herramienta de IA para mejorar la capacidad de escribir textos argumentativos en 9o año.

 

Personalizar sin excluir

La IA tiene un gran potencial para adaptar propuestas formativas a las necesidades de distintos estudiantes. Por ejemplo, venimos desarrollando junto a UNICEF y a la ANEP una herramienta de IA que, a partir del libro del curso, genera versiones digitales accesibles para estudiantes en situación de discapacidad. Por otra parte, más allá de la pregunta de qué puede hacer la IA para una educación más inclusiva, creo que tenemos que trabajar en cómo hacer que la IA no sea una fuente de exclusión, y para eso la educación es fundamental. Como decía al principio, hoy no es posible pensarnos al margen de la IA, y eso solo aumentará con el tiempo. Por eso es tan necesario generar caminos para que ese futuro no sea un privilegio para pocos, sino algo que esté al alcance de todos y todas. Por esa razón, desde Ceibal trabajamos para que las diferencias territoriales, de género, de situación de discapacidad, entre otras, no sean barreras que limiten el acceso a la tecnología ni el desarrollo de las capacidades para aprovecharla y pensarla críticamente.

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