«El project finance busca que, a través de mecanismos de mitigación, el riesgo disminuya y, por ende, sea más atractivo para quienes financian»

Juan Pablo Dávila
Profesor de Finanzas del INALDE
¿Cómo impacta el entorno cada vez más incierto y volátil en la gestión del riesgo y en las decisiones financieras que enfrentan las empresas?
Los últimos años, y en especial los últimos meses, nos han demostrado que vivimos en un entorno cada vez más incierto y cada vez más volátil, lo que podría definirse como un entorno más riesgoso. Las actuaciones de los líderes políticos mundiales y la inmensa polarización hacen que sea muy difícil presupuestar lo que pueda pasar en el futuro.
Desde el punto de vista puramente financiero, las decisiones se pueden dividir en tres categorías: las de operación, las de inversión y las de financiación.
Las de operación corresponden principalmente a decisiones de precios de productos y servicios, a niveles de gastos, períodos de cobro y pago, y políticas de inventarios, y su impacto es de corto plazo.
Las de inversión corresponden principalmente a la compra o arrendamiento a largo plazo de activos fijos (bienes de capital), y por su monto y naturaleza tienen su impacto a largo plazo (de ahí su amortización).
Las de financiación, que tienen que ver con el nivel y tipos de endeudamiento, así como las políticas de dividendos, aunque tienen una porción de corto plazo, tienden a tener más un impacto a mediano/largo plazo.
En este contexto, ¿qué papel cumple el project finance y qué lo distingue de otros enfoques tradicionales?
Existe un área de finanzas llamada project finance o finanzas de grandes proyectos, cuyo foco está en el análisis de inversión y financiamiento de proyectos de gran envergadura, en los que la única fuente de pago a los financiadores es el resultado financiero (medido a través del flujo de caja) de la inversión.
Un ejemplo es la construcción de una carretera, donde la inversión corresponde a la construcción de la carretera y los ingresos corresponden a los peajes a cobrar durante un período de tiempo definido.
En las finanzas de grandes proyectos se busca que, a través de contratos y mecanismos de mitigación, el riesgo disminuya y, por ende, sea más atractivo para quienes financian. Al mitigarse los riesgos, el dinero que se genera para pagar a los financiadores se entiende como menos incierto.
¿Cómo se gestiona el riesgo en grandes proyectos?
Para gestionar adecuadamente el riesgo en proyectos grandes, como el que mencioné antes, es importante que entendamos dónde afecta y qué tipo de riesgo es. Inicialmente, debemos preguntarnos qué puede afectar negativamente el resultado o el atractivo del proyecto, y aquí hay tres posibles variables o riesgos.
La primera, que la inversión sea superior a la presupuestada; la segunda, que los ingresos futuros netos (ingresos menos egresos de la operación) sean menores a los esperados; y, la tercera, que los ingresos se demoren en iniciar más allá del tiempo presupuestado.
Luego, debemos buscar qué tipos de riesgos pueden generar algunos de los impactos mencionados en los puntos anteriores. Por ejemplo, en el caso de la carretera: una época inusual de lluvias podría demorar la construcción y un aumento del precio del combustible podría afectar el número de autos que circulen y disminuir los ingresos.

«Una vez que se identifican las variables de riesgo, se busca mitigar el efecto de la volatilidad a través de seguros, contratos y/o otras herramientas de cobertura».
Una vez que se identifican las variables de riesgo, se busca mitigar el efecto de la variabilidad (volatilidad) a través de seguros, contratos y/o otras herramientas de cobertura. Dado que casi todas las herramientas de mitigación de riesgo tienen un costo, los directivos deben tomar la decisión de hacer un “trade off” (intercambio) entre el costo de estas herramientas y la menor variabilidad del resultado.
¿Qué aprendizajes del project finance pueden aplicarse al ejercicio presupuestal cotidiano de las empresas?
Aunque muchas de nuestras decisiones no están relacionadas con grandes proyectos de inversión, el aprendizaje que surge de este tipo de análisis es inmensamente útil.
El ejercicio de presupuestar es parte de lo que todo directivo debe hacer para garantizar la sostenibilidad y adecuada operación de su compañía. En muchas ocasiones, construimos un único escenario de presupuesto y lo dejamos como escrito en piedra cuando creo que debemos tratar de aplicar el aprendizaje de las finanzas de grandes proyectos.
Al revisar el presupuesto construido, es fundamental hacerse una serie de preguntas clave que permitan anticipar riesgos y preparar respuestas. Si hay inversiones planificadas, conviene analizar si podrían superar lo presupuestado, por ejemplo, debido a variaciones en el tipo de cambio, y cuánto tiempo se estima que demorarán en comenzar a generar los resultados esperados, considerando posibles retrasos y sus causas. También es importante evaluar si podrían producirse menores ingresos, mayores egresos o demoras en los cobros, identificando las variables que podrían incidir en ello.
Finalmente, en materia de financiamiento, vale la pena preguntarse si podrían cambiar las tasas de interés o si los créditos a corto plazo podrán renovarse en las condiciones previstas. El incluir estas preguntas dentro del ejercicio presupuestal nos exige tener algunas respuestas y nos da la posibilidad de bien sea contratar algún tipo de mecanismo de mitigación o tener un plan de contingencia en caso de que alguno de los riesgos mencionados se materialice. Hacer este ejercicio con tiempo nos da un margen de maniobra importante y genera una cultura de gestión de riesgo en nuestras organizaciones que es clave.
¿Cuál creés que debería ser el enfoque de las empresas respecto a la gestión del riesgo dentro de su estructura?
En las organizaciones a veces existe un área específica enfocada a la gestión de riesgo, bien sea desde el punto de vista de auditoría en búsqueda de eliminar los riesgos de fraude, o desde el punto de vista financiero, para reducir riesgos como de tipo de cambio.
Personalmente, creo que la gestión de riesgo se debe integrar dentro de la cultura de la organización y no limitarse a un área o función. Incorporarla como parte natural de la toma de decisiones puede convertirse en una verdadera ventaja competitiva en el mercado.