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Revista del IEEM
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La cultura del descarte, la inteligencia artificial y un libro recomendable

Hay algunas expresiones del papa Francisco que me resultan difíciles de explicar, sobre todo en determinados ambientes, por ejemplo, en el ámbito empresarial. Una de ellas es la “cultura del descarte”, que presenta muchos matices y tiene implicaciones económicas, familiares y sociales.

En un planeta hambriento, con recursos limitados y altos índices de carbón, casi la mitad de la comida producida va a la basura: cada año casi 2000 millones de toneladas de alimentos se tiran. Las fechas de vencimiento de los alimentos son la causa principal de su desperdicio, lo que genera un elevado costo social y económico. Wasteless, una compañía de Israel, desarrolló una tecnología de inteligencia artificial de rastreo en tiempo real para supermercados, que ofrece a sus clientes un sistema variable de precios basado en la fecha de vencimiento: un litro de leche que venza pronto costará menos que uno que caduque en 10 días, con adjudicación de precios en etiquetas electrónicas en las tiendas. Por ahora, el sistema y la implantación son complejos: pero donde se aplicó logró disminuir en un tercio el desperdicio en los supermercados más chicos y aumentó un 6,3 % los ingresos. Al leer esta noticia, pensé que era una buena respuesta de la economía de mercado a los desafíos de esa “cultura del descarte”. El papa no critica a la economía de mercado, sino a una mentalidad.

En un planeta hambriento, con recursos limitados y altos índices de carbón, casi la mitad de la comida producida va a la basura: cada año casi 2000 millones de toneladas de alimentos se tiran.

Es lo que procura explicar el profesor Martin Schlag, en su libro The Business Francis Means. Understanding the Pope’s message on the economy, Washington D.C. 2017 (traducción castellana: Contra la idolatría del dinero, Madrid, 2018). El libro fue escrito pensando especialmente en cristianos que son conservadores en cuestiones doctrinales, pero que a la vez quieren llevar a cabo la exigencia del Evangelio de servir a los pobres. Se estructura con un primer capítulo que considera cómo se abordan en el pensamiento católico los diversos temas sobre la empresa a los que Francisco se ha referido, poniendo primero en contexto la enseñanza del papa. Habla sobre la propiedad privada, la riqueza y los beneficios; el mercado, el intercambio, el valor y el precio justo; y sobre las finanzas y los mercados financieros. En el segundo capítulo se explica el contexto espiritual y cultural del papa Francisco, que es la premisa adecuada para entender su mensaje. El tercer capítulo —el más importante del libro— trata sobre el mensaje del papa para la economía y la empresa. Y el cuarto es una reflexión conclusiva en la que se destaca la importancia de la contemplación para transformar radicalmente la vida social y la vida de la empresa.

El propósito de este libro es divulgar y analizar las enseñanzas del papa Francisco para la empresa y la economía. Un desafío no exento de dificultades y de riesgos, dados los prejuicios y la desinformación actuales respecto a la figura del papa. Pero Martin Schlag afronta estos escollos entregando una visión constructiva, contextualizada y completa del mensaje moral del papa. Al escribir, el autor tiene en mente a sus lectores cercanos: los católicos y cristianos estadounidenses, especialmente los conservadores. Este enfoque se pone de manifiesto en que, a veces, para explicar una visión concreta del papa, aborda temas que nos resultan muy conocidos, pero que generalmente son ajenos a los cristianos de cultura anglosajona. Otras veces se esfuerza por traducir algunas posturas del papa en los términos de las problemáticas propias de los integrantes de esa cultura. De todos modos, la claridad de la exposición hace que el contenido sea recomendable para todos quienes estén interesados en conocer y profundizar en el mensaje del papa Francisco para la empresa y la economía.

El libro The Business Francis Means: Understanding the Pope’s message on the economy fue escrito pensando especialmente en cristianos que son conservadores en cuestiones doctrinales, pero que a la vez quieren llevar a cabo la exigencia del Evangelio de servir a los pobres.

Conviene precisar que los temas se abordan desde una perspectiva pastoral y no técnica, ya que la enseñanza del papa es pastoral. Francisco no se ha propuesto realizar definiciones dogmáticas de alta precisión teológica, sino llevar la fe a los hombres de nuestro tiempo; quiere mover los corazones siguiendo una “hermenéutica pastoral o de la evangelización. En cualquier caso, no deja de ser una riqueza para la Iglesia que los diferentes papas aborden diversos temas con distintos énfasis y perspectivas. En esta línea es clara la diferencia en los acentos del papa Francisco con sus predecesores, pero lógicamente se mueve siempre dentro de lo que la Iglesia ha enseñado para la sociedad a lo largo de toda su historia.

Pienso que la dificultad principal para nosotros es que el concepto clave de la enseñanza del papa Francisco para la empresa y la economía es la pobreza, lo que rompe nuestros esquemas, especialmente en un entorno consumista. Se aborda este tema en distintas ocasiones a lo largo del libro, llegando a exponerse con profundidad el verdadero sentido del concepto de pobre y de lo que supone la “opción preferencial por los pobres” a la que con tanta frecuencia ha invitado este papa. Es importante aclarar que la pobreza es entendida como categoría teológica, no sociológica. No se trata de pauperismo, sino que es una auténtica virtud cristiana. Schlag la llama “pobreza elegida”, pues no es una pobreza material absoluta, sino que el papa invita a un uso de los bienes que promueva un auténtico desarrollo humano y al uso de los bienes materiales al servicio de los bienes espirituales. Esta pobreza se plantea en el mundo desarrollado como una respuesta al materialismo práctico y a la acedia (pereza espiritual) que lo inundan, atrofiando el verdadero desarrollo de las personas.

Pienso que la dificultad principal para nosotros es que el concepto clave de la enseñanza del papa Francisco para la empresa y la economía es la pobreza, lo que rompe nuestros esquemas, especialmente en un entorno consumista.

Schlag plantea la necesidad de hacer una traducción o cultural transfer del mensaje del papa, lo que desde hace tiempo se conoce en la Iglesia como inculturación. En este proceso es necesario comprender el background personal y cultural de Francisco para entender profundamente qué es lo que quiere decir. Las dos claves que señala Schlag es entender que el papa Francisco es jesuita y sudamericano.

La pobreza ha marcado profundamente su experiencia como jesuita, porque la renovación que ha vivido la Compañía de Jesús en la segunda mitad del siglo XX ha consistido en una orientación fundamental hacia los pobres. Como han señalado varios estudios, se puede afirmar que la enseñanza de Francisco se acerca más a la teología del pueblo (en Uruguay representada por el recordado Alberto Methol Ferré, profesor de la UM fallecido en 2009) que a la teología de la liberación. La categoría de pueblo viene entendida como el pueblo fiel de Dios, el fiel sencillo corriente de la calle. La opción preferencial por los pobres que, para Juan Pablo II era un elemento más de la Doctrina Social de la Iglesia y fue una expresión que Benedicto XVI evitó utilizar por su conexión con la teología de la liberación, ha sido una de las notas principales sobre la que Francisco ha insistido en su mensaje social.

La dimensión cultural y socioeconómica de Latinoamérica configura la manera en que Francisco entiende y utiliza algunas nociones y realidades, que difieren mucho de cómo se comprenden en ámbito anglosajón. Por ejemplo, conceptos como capitalismo y liberalismo, por las circunstancias históricas en que se han dado en nuestros países, están cargados injustamente de un contenido profundamente negativo en la opinión pública. Para valorar adecuadamente la idea que el papa quiere transmitir sobre el capitalismo y el liberalismo, Schlag propone acertadamente la diferencia que hacen Daron Acemoglu y James A. Robinson (Why Nations Fail: The Origins of Power, Prosperity, and Poverty) sobre economía extractiva e inclusiva, siendo las instituciones extractivas las que son criticadas negativamente por el papa y no el concepto mismo de capitalismo y liberalismo, tal como se entiende en el ámbito anglosajón. Este es el tipo de traducción que Schlag sostiene que hay que realizar para evitar malentendidos.

La dimensión cultural y socioeconómica de Latinoamérica configura la manera en que Francisco entiende y utiliza algunas nociones y realidades, que difieren mucho de cómo se comprenden en ámbito anglosajón.

El capítulo tres constituye la parte central del libro. Se proponen en primer lugar los aspectos distintivos de la enseñanza del papa Francisco sobre la economía y la empresa. Se afirma, como premisa ante un posible prejuicio negativo, que el papa no es antiempresa, ni antiricos, ni antiemprendedores, argumentado con afirmaciones rotundas de él mismo. También se insiste en que, más allá de que algunas observaciones de Francisco puedan parecer poco respaldadas por datos empíricos —o al menos ser bastante discutibles—, es necesario realizar un esfuerzo por ir al mensaje moral que está detrás de sus pronunciamientos, que es lo que, en definitiva, le interesa trasmitir. Luego se señalan algunas de las propuestas más interesantes sobre los problemas económicos que se encuentran en los mensajes del Pontífice: las políticas asistencialistas no son la solución, sino que es necesario generar fuentes de trabajo digno; se debe buscar promover una economía al servicio del desarrollo integral de la persona humana, lo que implica un nuevo estilo de vida; las decisiones empresariales se deben tomar considerando el interés social, buscando siempre el bien común. Schlag invita también a leer en positivo la enseñanza de Francisco, sin prejuicios que hagan caer en la habitual trampa circular de querer ver lo que dictan los prejuicios.

A modo de síntesis, propone siete mensajes morales fuertes del papa: 1) la fe auténtica tiene una dimensión social, es decir, implica una preocupación por cambiar el mundo; 2) rechaza la idolatría del dinero y la cultura consumista; 3) propone la necesidad de incluir al pobre dentro de la economía de mercado, de modo principal a través de la creación de puestos de trabajo y buscando el bien común; 4) la justicia y la solidaridad son elementos necesarios de una economía justa, ya que el mercado necesita de virtudes y normas éticas para ser verdaderamente libre; 5) la inequidad es la raíz de las enfermedades sociales —entendiendo por inequidad no las diferencias naturales, sino las desigualdades injustas—; 6) el mercado puro no asegura la equidad, se necesita la ética —y no necesariamente el intervencionismo estatal— para que se dé un verdadero libre mercado, y en este contexto es muy importante la confianza; 7) finalmente, denuncia que la corrupción destruye la libre economía, porque actúa como un auténtico cáncer.

El libro concluye con una consideración final —que a muchos lectores puede resultar ardua o ajena— acerca de la importancia de la vida espiritual y, en concreto, de la contemplación para la empresa y la economía. Tal como señala Francisco, los problemas económicos que afligen al mundo son problemas con raíces morales. Por tanto, la transformación que requiere el mundo comienza, en primer lugar, con una conversión personal fruto de la contemplación, que quiere decir mirar a Dios con una mirada purificada. Esta importancia de la contemplación no es simplemente una consideración linda e ingenua, sino una realidad que se ha dado a lo largo de la historia porque, fruto de la contemplación, buscando servir a Dios, el arte ha tenido su máxima expresión y se han originado grandes cambios que han influido positivamente en la configuración del mundo. Baste pensar, por ejemplo, en la banca moderna, que surge a partir de los montepíos franciscanos.

Recomiendo este libro para comprender de manera adecuada el mensaje del papa Francisco sobre la economía y la empresa, y para disponer de los elementos que permiten realizar una adecuada traducción cultural y entender así su verdadero sentido, que es enriquecedor y está en plena continuidad con lo que ha enseñado la Iglesia sobre la sociedad a lo largo de toda su historia.

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