2026: ¿continuidad o límite?
Como ya es habitual al inicio del año, les proponemos a los lectores de este espacio una recapitulación de cómo evolucionó la demanda de trabajo en el último año y qué esperar para los próximos 12 meses.
¿Cómo llegamos hasta acá?
En 2025 la demanda laboral alcanzó un récord, según el Monitor Laboral de Advice. El relevamiento registró más de 85 000 oportunidades de empleo publicadas en portales y medios digitales de búsqueda laboral, lo que representa un incremento del 15,1 % respecto de 2024.
Se trata del mayor registro anual en la serie de datos de este estudio [1], hito que se encuentra en sintonía con los indicadores de empleo y actividad económica, que en 2025 también alcanzaron sus valores más altos de la última década: la tasa de empleo tuvo su mayor registro desde 2014 [2] y el volumen de bienes y servicios producidos en el país —si bien creció a tasas moderadas— alcanzó el nivel más alto desde 2016 [3].
Este crecimiento, sin embargo, no es nuevo: se trata de una tendencia de expansión que ya se había iniciado en 2024 y se consolidó en 2025, desacelerando su ritmo de crecimiento y estabilizándose.
En el último año, la demanda creció de forma gradual y moderada, mientras que en 2024 había tenido un gran salto, especialmente hacia la mitad del año. Esta diferencia de ritmos determina que el crecimiento de 15,1 % que emerge del balance de 2025 se explica más por la ventaja interanual generada en la primera mitad del año (un crecimiento de 24,5 %, al compararse con un 2024 que había empezado más bajo), que por la evolución del segundo semestre, cuando la ventaja fue menor (7,3 %).
La desaceleración de las tasas de crecimiento en la perspectiva de largo plazo denota una estabilización de la demanda en una meseta alta que se proyecta hacia 2026.
Las bases para una continuidad
Tras un año récord, que mostró, al mismo tiempo y de manera gradual, una desaceleración significativa del dinamismo, se plantea una pregunta clave para 2026: ¿la demanda laboral seguirá creciendo, aunque sea a tasas moderadas, o este crecimiento ya alcanzó su límite?
La desaceleración de las tasas de crecimiento en la perspectiva de largo plazo denota una estabilización de la demanda en una meseta alta que se proyecta hacia 2026.
El primer factor a tener en cuenta es la actividad económica, ya que se constata una correlación histórica entre esta y la demanda laboral: cuando la economía crece, hay más oportunidades de empleo.
Las proyecciones para 2026 son de una expansión económica muy similar a la de 2025. Aunque diversos estudios de referencia [4] ubican sus proyecciones a distintos niveles (algunos más cercanos al 2 %, otros al 2,5 %), todos coinciden en el hecho de que el crecimiento previsto para este año no difiere significativamente del observado en 2025. La mediana de las estimaciones realizadas difieren en solo 0,1 punto porcentual de las que se manejan para el balance de 2025 [5], lo que indica que el ritmo de crecimiento se mantendría prácticamente sin cambios.
El crecimiento proyectado, además, se ubica ligeramente por debajo del crecimiento potencial de la economía uruguaya en el largo plazo (2,5 %) [6], lo cual sugiere que habría margen para un crecimiento adicional y sostenible del empleo.
En paralelo, las perspectivas de los empleadores son alentadoras. La Encuesta de Perspectivas 2026 de Advice, que consultó a directores, gerentes y altos ejecutivos de 180 empresas (en su mayoría, empresas medianas y grandes, referentes en sus respectivos sectores de actividad), reflejó que más de la mitad de los empleadores prevén que este año sus plantillas permanezcan igual que en 2025.
Al mismo tiempo, una proporción muy relevante de ejecutivos (37,9 %) declaró que prevé contratar más trabajadores, mientras solo un 11,1 % tiene prevista una disminución del número de colaboradores.
Con este escenario, la demanda de trabajo tendría los fundamentos para seguir creciendo en 2026.
Las señales de un posible límite
No obstante, un análisis a largo plazo sugiere que, incluso en un escenario de expansión económica, la demanda laboral podría estar llegando a un techo que le impida seguir creciendo, vinculado a condicionamientos de índole estructural.
Si se analiza la serie completa de datos de oportunidades de empleo relevadas por Advice (2019-2025) [7] y la tasa de empleo del INE (2006-2025), se advierte un retroceso en las ocasiones anteriores en las que ambos indicadores alcanzaron el nivel en el que se encuentran actualmente.
Una proporción muy relevante de ejecutivos (37,9 %) declaró que prevé contratar más trabajadores, mientras solo un 11,1 % tiene prevista una disminución del número de colaboradores.
Esto abre la hipótesis de que en este nivel de empleo se esté materializando una restricción estructural al crecimiento. En otras palabras, es posible que este sea el máximo nivel de empleo que la economía puede generar sin un cambio en sus fundamentos: factores clave como la productividad, los costos laborales, la formación y capacitación de los trabajadores, el marco normativo y el perfil demográfico de la fuerza laboral (envejecimiento de la población).
Esta se plantea como una de las cuestiones principales a analizar en el transcurso de este año. Oportunamente la retomaremos en las columnas de Hacer Empresa, a medida que los datos permitan confirmar o descartar la hipótesis y analizar las principales tendencias.
Referencias
[1] El Monitor Laboral de Advice se realiza desde 2008. El récord corresponde a la serie vigente, iniciada en enero de 2019 tras un cambio metodológico, por lo que el análisis abarca el período 2019–2025.
[2] En noviembre de 2025 (dato más reciente a la fecha de redacción de esta columna) la tasa de empleo se ubicó en un 60 %, su valor más alto desde diciembre de 2014.
[3] Nos referimos específicamente al indicador del Índice de Volumen Físico, que mide la evolución real del volumen de bienes y servicios producidos en el país, y es uno de los principales indicadores de la evolución de la economía, junto con sus respectivas tasas de variación interanual. Fuente: Banco Central del Uruguay.
[4] En concreto, se consideraron las proyecciones del Banco Central del Uruguay, (2,3 % para 2025, 2 % para 2026), el Banco Mundial (2,3 %, 2025; 2,2 %, 2026), el Fondo Monetario Internacional (2,5 %, 2025; 2,4 %, 2026) y la CEPAL (2,8 %, 2025; 2,5 %, 2026).
[5] El balance final de 2025 se conocerá en marzo, con los datos oficiales del cuarto trimestre del Banco Central del Uruguay.
[6] En líneas generales, el concepto de crecimiento potencial se refiere a la máxima capacidad de crecimiento sostenido que puede alcanzar una economía haciendo pleno uso de su capacidad estructural. En 2024, el Ministerio de Economía y Finanzas definió este valor en 2,5 % para el período 2024–2033.
[7] Ver nota 1.