La demanda laboral al inicio de 2026
Después de dos años de crecimiento muy significativo, el mercado laboral uruguayo comenzó 2026 con señales de enfriamiento. Según datos del Monitor Laboral de Advice, en el primer trimestre del año la demanda de trabajo disminuyó 5,8 % en comparación con el mismo período de 2025.
Se trata de un cambio relevante, pero que conviene leer con cuidado. El 2025 fue un año récord para el mercado laboral (la tasa de empleo más alta desde 2014 y el mayor volumen de oportunidades laborales registradas por el Monitor Laboral), los datos del primer trimestre de 2026 no describen un escenario de recesión o crisis, sino más bien una normalización después de un período de crecimiento excepcional.
La desaceleración de la demanda no apareció en 2026, sino que se observa desde mediados de 2025. Si se analiza la evolución de la demanda en los dos últimos años, se distinguen dos fases: una etapa de aceleración (2024), y otra de desaceleración (2025). En ese recorrido, ya hace un año que se produjo el punto de inflexión.

El mercado laboral acompaña de cerca la economía: la aceleración y posterior desaceleración de la demanda de trabajo en 2024 y 2025 se produjo en línea con la evolución de la actividad económica nacional, que pasó de crecer más de 4 % a mediados de 2024 a un virtual estancamiento en el último trimestre de 2025, cuando el PBI creció apenas 0,1 %.
La tasa de empleo del INE, que estaba en 60 % hacia fines del año pasado, bajó levemente en las primeras mediciones de 2026, hasta 59,8 %, en sintonía con el descenso moderado que detecta el Monitor Laboral.
La demanda por actividades funcionales
La baja fue generalizada, pero no homogénea. Los seis grandes grupos (84 % del empleo) registraron descensos interanuales. Sin embargo, en su mayoría fueron caídas moderadas y menores al promedio general. Tecnologías de la Información cayó solo 1 %; Administración, Contabilidad y Finanzas, 2,5 %; Ventas, Gestión Comercial y Marketing, 3,6 %; Industria, Construcción y Oficios, 4,9 %; y Logística y Transporte, 5,8 %. La contracción más pronunciada se dio en Turismo, Hotelería y Gastronomía, con una caída de 10,2 %.
Este mapa sectorial deja varias lecturas relevantes. La primera es que las actividades de soporte administrativo-contable mantienen estabilidad. Esta menor elasticidad refleja el carácter transversal y esencial de estas funciones.
El área de Tecnologías de la Información muestra estabilidad, pero ese dato agregado promedia realidades distintas: mientras disminuyó la demanda en Ingeniería y Desarrollo de Software y, con mayor intensidad, en Infraestructura y Soporte Técnico, la demanda de especialistas en el campo de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial mantuvo un alto dinamismo, con un crecimiento de 46,7 %.
En el otro extremo, las oportunidades de empleo en actividades de Turismo, Hotelería y Gastronomía tuvieron la mayor caída, vinculada a una temporada de verano que no logró igualar a la anterior: de acuerdo con los datos oficiales, la cantidad de turistas extranjeros que ingresaron al país entre diciembre y febrero fue 8 % menor que en el verano previo, récord pospandemia. Aquí, por lo tanto, no solo operó la estacionalidad del sector, sino también una base de comparación particularmente exigente.
El área de Tecnologías de la Información muestra estabilidad, pero ese dato agregado promedia realidades distintas: mientras disminuyó la demanda en Ingeniería y Desarrollo de Software y, con mayor intensidad, en Infraestructura y Soporte Técnico, la demanda de especialistas en el campo de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial mantuvo un alto dinamismo, con un crecimiento de 46,7 %.
¿Qué esperar para los próximos meses?
Aunque el balance trimestral negativo no anticipa una evolución desfavorable, la evolución de algunos indicadores vinculados a la dinámica del mercado laboral configuran un escenario en el que difícilmente se supere el récord alcanzado en 2025.
La primera es el crecimiento económico. Las proyecciones para 2026 se ubican en 1,3 %, por debajo del 1,8 % registrado en 2025 y también por debajo de las estimaciones que se manejaban hasta hace algunos meses (2 %). En un mercado laboral que históricamente ha mostrado una alta correlación con la actividad económica, este es el dato más importante a tener en cuenta.
La segunda variable es el dólar y la competitividad. El precio del dólar aumentó significativamente, escaló cerca de un 9 % (3,3 pesos uruguayos) entre mediados de enero y marzo. Esta apreciación, si continúa, revertiría parcialmente la pérdida de competitividad de los servicios globales empresariales y de tecnología. Pero ese mismo movimiento también puede trasladarse a la inflación y, por esa vía, tensionar los costos salariales.
La tercera variable es el salario real, cuyo crecimiento acumuló en 2025 una suba de 2,3 %, contrastando con el ritmo más moderado que había tenido en 2024 (0,9 %). Este es un aspecto a considerar ya que los costos salariales suelen ser una variable de ajuste de la demanda de trabajadores, observándose históricamente una correlación inversa que este indicador y la demanda de trabajo.
Las proyecciones para 2026 se ubican en 1,3 %, por debajo del 1,8 % registrado en 2025 y también por debajo de las estimaciones que se manejaban hasta hace algunos meses (2 %). En un mercado laboral que históricamente ha mostrado una alta correlación con la actividad económica, este es el dato más importante a tener en cuenta.
Síntesis
En resumen, la demanda laboral en Uruguay empezó el 2026 con menos impulso, aunque se mantiene a un nivel históricamente elevado. Lo que muestran los datos es la transición desde una fase de crecimiento excepcional hacia un escenario más moderado, condicionado por una economía de menor dinamismo y por un clima de expectativas menos favorable. La gran pregunta es si el mercado tendrá la resiliencia suficiente para mantenerse en esta “meseta alta” o si la desaceleración seguirá profundizándose en los próximos trimestres. Por ahora, hay una señal clara: terminó la expansión récord; empieza una etapa de mayor cautela.