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Revista del IEEM
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¿Qué explica las diferencias en el comportamiento emprendedor por nivel socioeconómico? Parte II

Las posibles variables explicativas del comportamiento emprendedor en Uruguay

En el artículo previo, publicado en octubre, nos encontramos con que la actividad emprendedora medida en forma estricta (Nuevos Emprendedores) en 2017 se encontraba a un nivel igual o inferior al que prevalecía en los años iniciales del período de los últimos 12 años. Cuando definimos la actividad emprendedora de una forma menos restrictiva (Tasa de Actividad Emprendedora), observamos un nivel originalmente estable y un salto ascendente en 2011, que luego se estabilizó en el nuevo nivel.

También vimos que, cuando dividimos la población en tercios en función de su nivel de ingresos, la tasa de emprendimiento de cada grupo socioeconómico es, aproximadamente, la mitad de la tasa del grupo superior, en cualquiera de las dos formas de medir la actividad emprendedora. Si la medimos por la tasa de Nuevos Emprendimientos, los niveles se encuentran —aproximadamente— en 3 % para los de ingresos altos, 1,5 % para los de ingresos medios y 0,75 % para los de ingresos bajos. Si tomamos como referencia la Tasa de Actividad Emprendedora, las tasas se encontrarían —también aproximadamente— en 8 % para el grupo de ingresos altos, 4 % para el grupo de ingresos medios y 2 % para los de ingresos bajos.

Analizamos luego dos atributos intrínsecos al sujeto: el miedo al fracaso y la autopercepción de capacidades emprendedores. Encontramos que podría existir una relación inversa entre el miedo a fracasar y el nivel de actividad emprendedora. También encontramos una relación entre el nivel de estas variables y el nivel de ingresos. Cuanto mayor es el nivel de ingresos, menor es el miedo a fracasar y mayor la autopercepción de capacidades.

Tal como anticipamos en el artículo previo, analizaremos ahora un conjunto de variables contextuales que nos brindarán información adicional respecto de cómo perciben las personas aspectos de su entorno que son relevantes al momento de emprender.

 

Hipótesis 1: el contacto con emprendedores

La primera de las hipótesis explicativas que analizaremos en este artículo es la siguiente: entre aquellos que conocen personalmente emprendedores el nivel de actividad emprendedora será mayor que entre el resto. Para medir esta variable emplearemos la respuesta a una pregunta que se formula a toda la muestra de los encuestados. La pregunta es si ha conocido personalmente a un emprendedor en los últimos dos años, presentándose los resultados en el Gráfico 1.

Puede observarse que son aquellos que se encuentran en el grupo de ingresos más alto quienes manifiestan tener mayor conocimiento de emprendedores.

Esta debe ser la variable en la que más claramente se muestra la incidencia del grupo de ingresos en su nivel. Puede observarse que son aquellos que se encuentran en el grupo de ingresos más alto quienes manifiestan tener mayor conocimiento de emprendedores, bajando las tasas en función del nivel de ingresos. Una cuestión llamativa es que las tasas han estado bajando durante los últimos diez años, habiendo una recuperación en 2017.

El aumento en la cantidad de personas que dicen conocer a un emprendedor es consistente con la cantidad de emprendedores que hay en cada grupo de ingresos, pero los niveles no son proporcionales. Supongamos que el contacto con emprendedores fuera al azar. Si cada grupo de ingresos duplica la cantidad de emprendedores con relación al grupo de ingresos inferior, esa misma relación debería darse en cuanto a conocimiento de emprendedores, cosa que no sucede. En el período 2011-2016 los niveles fueron bastante estables. Los niveles fueron de alrededor del 20 % para los del grupo de ingresos bajos, 30 % para los de ingresos medios y 40 % para los de ingresos altos. La tasa de aumentos no solo no es de un 100 %, sino que va bajando (50 % al pasar de ingresos bajos a medios, 33 % al pasar de medios a altos). No hay, pues, evidencia de que cuando aumenta el nivel de ingresos ello genera una mayor predisposición a una búsqueda activa de contacto con emprendedores. Por el contrario, las cifras indican que, si esa predisposición existe, se atenúa a medida que aumenta el nivel de ingresos.

En lo que refiere al nivel de actividad emprendedora en general, la evolución de esta variable es consistente con el mantenimiento o descenso de los niveles de actividad emprendedora.

Gráfico 1 – Conocimiento de emprendedores
Respuestas afirmativas a la pregunta ¿Conoce personalmente a alguien que haya iniciado un nuevo negocio en los dos últimos años?

Fuente: Elaborado a partir de datos del Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM.

Hipótesis 2: el atractivo y prestigio de la actividad emprendedora dentro de la sociedad

La segunda hipótesis es: cuando más atractiva y prestigiosa sea percibida la actividad emprendedora dentro de la sociedad, mayor será la cantidad de personas que emprendan.

Para medir esto se emplean dos preguntas. Por un lado, se pregunta a los encuestados si emprender es una opción de carrera deseable. Los resultados se presentan en el Gráfico 2.

El atractivo de la carrera emprendedora disminuye con el mayor nivel de ingresos.

Puede observarse que desde 2008 la cantidad de encuestas que responden afirmativamente a la pregunta ha bajado mucho. La otra constatación importante es que el atractivo de la carrera emprendedora disminuye con el mayor nivel de ingresos. Tomando las tasas en 2008 y en 2017, la tasa bajó para el grupo de ingresos bajos de 78 % a 63 % (15 %), para el grupo de ingresos medios de 67 % a 58 % (9 %) y para el grupo de ingresos altos de 69 % a 48 % (21 %).

Gráfico 2 – Atractivo de la carrera emprendedora
Respuestas afirmativas a la pregunta. En su país, ¿la mayoría de las personas consideran que comenzar un nuevo negocio es una opción de carrera deseable?

Fuente: Elaborado a partir de datos del Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM.

La segunda pregunta que se les formula a los encuestados es si consideran que ser un emprendedor exitoso es motivo de reconocimiento y respeto dentro de la sociedad. Los resultados se presentan en el Gráfico 3. También aquí se da que, a mayor nivel de ingresos, menor es la percepción de prestigio. También aquí las caídas son importantes. Tomando las tasas en 2006 y en 2017, la tasa bajó para el grupo de ingresos bajos de 76 % a 58 % (18 %), para el grupo de ingresos medios de 76 % a 53 % (23 %) y para el grupo de ingresos altos de 74 % a 48 % (26 %). Puede observarse, asimismo, que las tasas de los grupos de ingresos medio y alto son muy similares en muchos años, es decir, el prestigio atribuido a la actividad emprendedora es marcadamente más destacado en el grupo de ingresos bajos.

A mayor nivel de ingresos, menor es la percepción de prestigio.

Gráfico 3 – Prestigio de los emprendedores
Respuestas afirmativas a la pregunta: En su país, aquellos que son exitosos en el inicio de un nuevo negocio, ¿tienen un alto nivel de estatus y respeto?

Fuente: Elaborado a partir de datos del Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM.

Hipótesis 3: la percepción de la existencia de oportunidades para emprender

La tercera hipótesis que examinaremos es la siguiente: cuantas más oportunidades para emprender se perciban, mayor será la cantidad de personas que emprendan. Aquí, la pregunta al encuestado es si cree que habrá oportunidades para emprender donde vive en los próximos seis meses. Los resultados se presentan en el Gráfico 4.

Las oportunidades percibidas cayeron en picada desde 2014, habiendo llegado a su peor nivel en 2016, y presentándose una recuperación en 2017. Las caídas entre 2010 y 2016 fueron de 25 puntos porcentuales para los grupos de ingresos bajo y medio, y de 27 para los de ingresos altos.

Puede observarse, también, que las oportunidades percibidas de los grupos de ingresos medios y bajos son muy similares, estando las tasas del grupo de ingresos altos casi siempre bastante por encima de las de los otros dos grupos.

Gráfico 4 – Oportunidades percibidas
Respuestas afirmativas a la pregunta: En los próximos seis meses, ¿habrá buenas oportunidades para iniciar un negocio en el área donde usted vive?

Fuente: Elaborado a partir de datos del Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM.

Conclusiones

Los resultados de las variables analizadas en el artículo anterior y en este indican que la identificación de las variables determinantes del nivel de actividad emprendedora plantea desafíos especialmente difíciles de superar. Ninguna de las seis variables analizadas presenta un comportamiento que permita explicar la evolución que ha tenido la actividad emprendedora en los últimos doce años. Hubo un salto ascendente en 2011 y una caída de la tasa de nuevos emprendedores (medida “avara” de la actividad emprendedora) en 2015 que no puede ser explicada por el comportamiento de las variables analizadas, salvo el miedo al fracaso, que estuvo bajando a partir de 2011 para luego iniciar un camino ascendente a partir de 2013.

Lo que pudo haber pasado es que, cuando se dio la explosión de actividad emprendedora en 2011, mucha gente haya tomado conciencia de las complejidades asociadas y reevaluado su percepción de qué tan preparada se encontraba para enfrentarlas.

Las capacidades autopercibidas cayeron abruptamente en 2011, lo que resulta contraintuitivo. Una explicación posible es que esta variable, más que explicar el nivel de la actividad emprendedora, sea explicada por ella. Lo que pudo haber pasado es que, cuando se dio la explosión de actividad emprendedora en 2011, mucha gente haya tomado conciencia de las complejidades asociadas y reevaluado su percepción de qué tan preparada se encontraba para enfrentarlas. De cualquier manera, aun si esta hipótesis fuera válida, no sería un desempeño del comportamiento emprendedor. Por último, hemos visto que, en lo que respecta a las variables contextuales, el deterioro ha sido sostenido a lo largo de toda la década. No tenemos, por tanto, una buena explicación de las causas de la evolución global del nivel de actividad emprendedora en la última década.

Distinto es el caso cuando procuramos hipótesis explicativas del nivel de actividad emprendedora a nivel de cada grupo de ingresos. A esos efectos, hemos elaborado el Cuadro 1, en el que evaluamos el desempeño de las variables analizadas para cada uno de los grupos de ingresos. El verde indica el mejor desempeño o proximidad al mejor desempeño. El naranja un desempeño intermedio y el rojo uno malo. El grupo de ingresos altos tienen el mejor desempeño global: bajo miedo al fracaso, alta autopercepción de capacidades, alto conocimiento de emprendedores y alto nivel de percepción de oportunidades. Su desempeño, en cambio, es malo en lo que respecta al atractivo económico y social que encuentran en emprender. De la misma forma, el grupo de ingresos bajos tiene el mejor desempeño en esta variable y presenta el peor desempeño en el resto. El grupo de ingresos medios tiene desempeños variados. Igual de bien que el grupo de ingresos altos en cuanto a miedo al fracaso, igual de mal que el grupo de ingresos bajos en lo que refiere a identificación de oportunidades y un desempeño intermedio en el resto.

Cuadro 1 – Desempeño de las variables analizadas
Evaluación comparativa del desempeño de las variables examinadas para cada uno de los grupos de ingresos

Fuente: Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM.

Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM

Autores

Profesor de Economía Política en

Ph.D. en Gobierno y Cultura de las Organizaciones, Universidad de Navarra; máster en Dirección y Administración de Empresas, IEEM, Universidad de Montevideo; contador público, Universidad de la República (Uruguay); licenciado en Administración, Universidad de la República (Uruguay); GloColl, Harvard Business School.

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